Una ambiciosa alianza público-privada, que pretende proteger las cuencas
que abastecen los embalses de Riogrande II y La Fe, se constituyó ayer
con el nacimiento de la Corporación Cuenca Verde.
El proyecto
trabajará inicialmente en 23.000 hectáreas que se definieron como áreas
prioritarias de conservación, en las cuales se harán actividades de
reforestación, aislamiento de corrientes, restauración de ecosistemas,
gestión y conservación del recurso hídrico y biodiversidad, además de
protección de páramos y bosques alto-andinos.
La corporación
despegará con recursos por 23 millones de dólares y el reto es ayudar a
proteger, a largo plazo, el agua de las cuencas que benefician a más de
3,5 millones de habitantes del Valle de Aburrá y a más de 35.000 de los
municipios que tienen jurisdicción en ellas.
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